4 feb. 2012

Urbanismo: Geografia


 La ocupación territorial no planificada, factor capital para el aumento de desastres


La ocupación territorial urbana no planificada junto al crecimiento demográfico en las ciudades de La Paz y El Alto, alentada a su vez por la construcción de calles y avenidas en zonas de amenaza, aumentó la vulnerabilidad de la población hacia el desastre, concluye un estudio del Instituto de Investigaciones Geográficas (IIGEO) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).


El ingeniero geógrafo Javier Núñez Villalba, investigador del estudio denominado “Detección de cambios de uso del suelo que modificaron la vulnerabilidad en el territorio urbano paceño” afirma que la Geografía ayudó a entender que el problema mayor para que sucedan los desastres en La Paz y El Alto no es la amenaza, o sea, el río o la pendiente de la quebrada, sino la ocupación territorial “porque el ser humano ha llegado a ocupar algo que por naturaleza no le correspondía”.

Según el docente investigador, generalmente desde las instituciones encargadas de atender situaciones de desastre, lo que se hace es echarle la culpa al cerro por el deslizamiento. Entonces se hacen análisis geológicos para conocer la composición del terreno y los niveles de filtración de agua, cuando en los hechos no son los aspectos más importantes.

“En realidad, si vemos las imágenes (ver Info. de fotografías aéreas y satelitales) la ocupación territorial es la que se ha ido a exponer a la amenaza. Nos hemos ido a vulnerabilizar a la amenaza porque ese río no era amenaza cuando no había casas. Esa ladera que tiene un río en una pendiente, no es una amenaza mientras no vamos a construir nuestras casas al borde del cerro. Nosotros mismos estamos construyendo nuestra vulnerabilidad”, dice en entrevista con el Periódico Digital del PIEB.
Fotografía de 1955 del cruce Desaguadero en El Alto, se evidencia los grandes caudales de los ríos Seco y Seke  

Imagen actual. Los ríos Seco y Seke fueron canalizados sin embargo continúan las inundaciones en ambos sectores
Las fotografías aéreas del territorio urbano paceño que datan desde 1930, además de imágenes satelitales de diferentes resoluciones según la tecnología empleada hasta el 2011 –obtenidas sobre todo del Instituto Geográfico Militar y la Alcaldía de La Paz–, le permitió al investigador detectar los cambios del uso del suelo que modificaron la vulnerabilidad en las ciudades de La Paz y El Alto.

Para encontrar la vulnerabilidad se realizó un inventario bibliográfico de los desastres ocurridos en el territorio urbano paceño. Este inventario se concentró en un Sistema de Información Geográfico (SIG) para localizar los eventos recurrentes ocurridos en el territorio urbano paceño. Las fotografías aéreas e imágenes de satélite se procesaron en programas de Análisis Digital de Imágenes (ADI). De esta manera se relacionó los cambios del uso del suelo con los desastres localizados sobre las fotografías aéreas y las imágenes de satélite para encontrar y explicar la generación de la vulnerabilidad.


“Por los datos obtenidos se logró identificar que mientras se expandía la ciudad, en las áreas de ocupación se produjeron los desastres”, señala.

Como ejemplo cita el caso de Callapa del que se obtuvieron fotografías e imágenes satelitales desde 1930. En las fotos de 1955 se ve un sendero que llega hasta la parte superior de la zona que para el año 1987 se convierte en una vía la cual atrae ocupación. La zona logra su mayor movimiento el 2009 cuando se construye una escuela, un centro de salud, canchas y otras obras que generan mayor movimiento. El mismo año se produce el primer deslizamiento, pero continúa la construcción de viviendas hasta que en febrero de 2011 ocurre el llamado megadeslizamiento, un desastre de gran magnitud.
Callapa desde 1930 hasta 2009, la ocupación poblacional creció en el área y con ello se masificaron los deslizamientos 
Imagen post megadeslizamiento en la zona de Callapa 
 De acuerdo al mapa histórico de recurrencias de desastres, figuran los deslizamientos y derrumbes en 1582, Llojeta; en 1837, Santa Bárbara; en 1984, San Antonio; en 1972, Agua de la Vida; en 1998, Periférica; en 2008, Villa Salomé; en 1986, Kupini; en 1990, Pampahasi; en 1906, Obrajes; en 1988, Bella Vista; en 1983, Següencoma; en 1985, Irpavi 1985; en 2009, Callapa; en 1960, Cotahuma; en 1971, El Tejar; en 1987, inundación en Río Seco; y en 1959, una riada de características similares a las de 2002 que pasó por el centro de la ciudad hasta desembocar en la zona Sur, entre otros.

Respecto al programa de la Alcaldía de La Paz “Barrios de Verdad”, el experto señala que si bien este contiene un componente muy importante que impulsa el mejoramiento de los servicios básicos en las laderas, no siempre está conectado con el tema de riesgo.

El estudio también revela los cambios de usos de suelo por los que transcurrió la urbe de La Paz, que no fueron tan dinámicos como en El Alto, donde se evidenció que en los años 30 La Ceja era una zona de cultivo, que pasó a ser una zona industrial en los 50, posteriormente habitacional en los 70, hasta convertirse en un área comercial. El crecimiento de la superficie de mancha urbana logró duplicar a la de La Paz, con 20.000 hectáreas de superficie construidas.

Fuente: pieb.com.bo

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